- ¿Lisa? ¿Puedes oírme, Lisa? Si puedes oírme, reacciona, de alguna forma. Sé que te va a ser complicado responder en tu situación actual, pero si eres capaz de oírme, simplemente reacciona, y sabré que me has oído. Es muy importante que me oigas, porque lo que te voy a decir es muy importante.
- …
- ¿Preparada entonces? Bien. Lo primero que te quiero decir es que ahora mismo estás inconsciente. Suena muy mal, pero créeme, la alternativa no es mucho mejor. Lo que está pasando ahí fuera es horrible. Por eso, y quiero que me entiendas cuando te lo digo, deseo por tu bien que sigas inconsciente un buen rato.
- …
- Claro, te preguntarás qué está pasando. Bueno, lo que está pasando no es sino la continuación de lo que ha pasado antes. ¿Lo recuerdas? Seguro que apenas lo recuerdas vagamente. A ver. Elko. Lucky Horseshoes. Música electrónica. ¿Te empieza a sonar? ¿Cuántas copas te tomaste, querida…? Hmmm… unas cuantas, puede ser, pero tú sueles tener mucho aguante. Desde luego, te quedaste bastante tonta, pero un poco de vodka no va a dejar a una profesional como tú fuera de combate… ¡Faltaría más! … ¿verdad?
- …
- Tienes razón, tienes razón, hoy no solo has tomado unas cuantas copas. ¡Hoy has decidido probar! Un extraño te da un trocito de algo con una cara sonriente, y decides que por una vez no pasa nada… ¿y pasó? … No, tampoco. Un poco de fiesta no hace daño a nadie, encanto. ¡Te lo digo yo! Además te lo has pasado bien. Tampoco te asustes mucho, no creo que mañana recuerdes esto. ¡Eh, a mi no me mires, yo no tengo la culpa! Bueno, lo de mirar es una forma de hablar… ¿aún sigues K-O?
- …
- Créeme, ricura, ahora mismo es mucho mejor así. No es culpa tuya. Ni mía, yo estoy aquí para ayudarte. Te preguntarás quien soy. Bueno. Yo soy la cara sonriente.
- …
- Shhhh… calma, calma. No querrás despertarte, ¿verdad? Te lo digo yo: no quieres. Aún no se ha acabado. Ahora toca descansar. Luego solucionaremos las cosas. Bueno, te voy a dar una noticia buena y una mala… ¿Cuál quieres primero?
- Bueno, la buena noticia es que apenas te has hecho daño. Aparte de una resaca de vómitos… (¡No encima mía, por favor!) … nada de lo que te puedas quejar. Supongo que eso es bueno, claro. No sé hasta que punto no hacerse daño es bueno. ¿Cómo sabes que te has caído sin los típicos rascazos de las rodillas?
- …
- Te equivocas, cariño. No siempre lo sabes. A veces no lo sabes. Y esta será una de esas veces. Esa era la mala noticia, por cierto. Supongo que da igual ya todo lo que te diga, ya que para el poco caso que me haces… y viendo que no vas a recordar nada… te lo cuento ya, sin paños calientes: te han violado y te tirado en medio del desierto. Y por supuesto sé quien fue…
{El demonio electrónico: 8} Aaron Peck
- ¿Puedo sentarme?
- Por supuesto, este es un país libre.
- Lo sé. Gracias, señorita.
- Gracias a ti, por pedir permiso. No muchos hombres en Nevada piden permiso para sentarse al lado de una chica. Claro que tú no pareces el típico motorista.
- Bueno, me gusta mantener las formas. – Se gira hacia la barra, buscando al camarero. Levanta la mano, levantando algunos dedos, pero no completamente. – ¡Hep, Charlie! Tráeme un whisky, seco. Y para la señorita, traele lo que te pida, que lo pago yo.
- ¿No estarás intentando ligar conmigo, no?
El camarero, como es norma universal en las charlas en la barra, da su aporte.
- No te preocupes, encanto. Aaron es un tío legal. No sólo es legal, sino que – señala a Aaron con el dedo índice mientras lo mueve amenazantemente – más le vale, que para eso le pagamos, o por lo menos yo, con tanto impuesto que pago. Trabaja para la policía. ¿Qué te pongo?
- Vodka con limón, por favor… – se vuelve hacia Aaron – ¿Es cierto eso?
Aaron se busca la placa, que la lleva en un bolsillo de la chaqueta.
- Detective Aaron Peck, de la Oficina del Sheriff de Elko. No me gusta presumir de ello, que no estoy de servicio, pero ya que Charlie sacó el tema…
- Impresionante. Me refiero a que seas detective, pareces muy joven.
- Eso mismo le dije yo al sheriff.
Se ríen ambos. Charlie se fue de la conversación como vino, sin avisar, para atender a otros parroquianos, y buscar las copas que le pidieron.
- Pero bueno, que seas detective no tiene que ver con que intentes ligar conmigo o no.
- Cierto, pero si tenías alguna intención de ceder a mis encantos, lo que te voy a enseñar te va a quitar todas las ganas… o todo lo contrario.
- ¿El qué?
Aaron se vuelve a meter la mano en la chaqueta, y saca una cajita pequeña, que, tal cual uno podría intuir, contiene un anillo dentro.
- Voy a declararme a mi chica. ¿Qué te parece el anillo?
- ¡Oooh! ¡Es precioso! Le va a encantar, ¡seguro!
- Gracias. En realidad empecé a hablar contigo porque necesitaba la opinión de una chica, y claro, no iba a contárselo a sus amigas, que hablan mucho. Quiero que sea una sorpresa.
- ¡Pues ojalá te diga que sí!
- Gracias.
Charlie vuelve con la bebida.
- Aquí teneis. 10$.
- Aaron, no hace falta que me invites.
- ¡De eso nada, dije que pago yo y pago yo! Aquí tienes, Charlie. 10$. ¡No te los gastes en bebida!
- Brindemos. Por tí y tu futura esposa.
- ¡Chin chin! – brindan y beben un pequeño sorbo – Y bueno, cuéntame algo de ti. He hablado demasiado de mi.
- Bueno, para empezar, me llamo Lisa Wood, detective Peck, y no he hecho nada legal últimamente. ¡Lo prometo! Soy un amago de artista de Carlin que se viene a la “gran ciudad” a ver si hay algo más de diversión.
19 06 11
Categorías: └El Demonio Electrónico . . Autor: Baro . Comentarios: Dejar un comentario