{lcdc:5} Niño vudú

El sonido de unos neumáticos rozando la carretera, mezclado con el ruido de un motor grande, absorta mi mente. Es un autobús. A mi derecha, tras la cabeza de alguien, árboles, muros, casas y terraplenes se mueven rápidamente. La vibración es relajante y molesta al mismo tiempo. Odio los autobuses, son incómodos.

- ¿Y a qué decías que tenías que ir a la gran ciudad?

Me hablaba la cabeza que estaba a mi lado. Es un colega, de los “medianos”, es decir, buena gente, un tipo legal, con el que hay buen rollo, pero no un amigo, de esos que “están ahí”, simplemente porque es un tipo legal, que conozco, con el que hay buen rollo.

- Nah… unas compras, un poco de aquí y allá. Una cámara que probablemente nunca utilice… ¿Y tú qué, encontraste mucha cola?

- Nada de nada. Llegué allí, papeleo, y me marché. Impecable.

- Ahá…

Los viajes en autobús son incómodos, incluso cuando te encuentras gente con la que hablar. El trayecto es de media hora, lo cual no es poco, pero sin embargo siempre parece más. Quizás lo más potencialmente incómodo es la radio, siempre una caja de sorpresas, que puede amenizarte el viaje o hacer que desees que te peguen un tiro. La emisora que suena… es de las normalitas, tirando hacia abajo. Cutre pero llevadera, supongo.

- ¿Y qué decías que ibas a estudiar? – digo.

- Un ciclo, de administrativo. No sé donde me meto… jaja

- ¡Se te ve convencido!

- Bueno, algo hay que hacer…

Mientras no prestaba atención por ir agotando una a una las trivialidades con las que llenar los minutos del viaje, la emisora de radio se dio un capricho y, sin darme yo cuenta, pone un tema de rock psicodélico. Sin embargo, no tardo en reconocerlo.

- ¡Hostiá! ¡Que guapo! No sé que hace este tema en esta cadena.

- Ya te digo. ¿Es la de Voodo Child, no?

- La slight return, sí. Además es un tema algo larguillo, para ponerlo en la radio.

- Anda que si ponen la otra, la de 15…

- Jajaja, ¡No, ya! ¡Nunca lo verás en la radio!

- Sobre todo porque la radio no se ve, sino que se oye.

- ¡Sobre todo eso! … ¡Qué temazo! Imagínate que Jimi no la hubiese palmado. A saber qué más habría hecho.

- Nunca se puede saber, quizás habría sido lo mismo de siempre y diríamos que los primeros discos molaban más. O quizás habría sido una puta animalada y habría cambiado para siempre el destino de la música. Pero simplemente ocurrió.

- Ya. Como Frusciante, el de los Chilis. Se dice que estuvo también a punto de palmar a la misma edad, la edad mágica, cuando se había retirado para trabajar de yonki a tiempo completo. Al final salió adelante y hubo Californication, By the Way, Stadium Arcadium… todo lo que sacó después en solitario, colaboraciones con casi todo el mundo… Es curioso que eso estuvo a punto de “no suceder”, como quien dice.

- Es un monstruo. Hace unos solazos que flipas. Aunque en solitario no me gusta demasiado. Escuché el ultimo hace poco, era así como descafeinado o algo.

- Pues a mi me parece preciosísimo.

- Había varios músicos que habían muerto a la misma edad, ¿no? Jim Morrison, Kurt Cobain…

-… Janis Joplin, eh… ¿Cliff Burton?

- ¿Quien?

- El bajista de Metallica, el que murió (obviamente)

- ¡Ah! No, ese había muerto más joven, me parece.

- Puede, no sé.

- Hablando de Kurt Cobain, el otro día leí por ahí una teoría sobre lo del suicidio.

- ¿Courtney Love?

- No, hombre, no, Kurt se pegó un tiro.

- Ya, ya. Pero es que siempre que se especula sobre eso sale lo de Courtney Love.

- No, me refiero a cómo llegó a suicidarse.

- Hasta donde yo sé, el tío estaba desencantado con la música, los fans tocándole las pelotas, las discográficas sanguijuelándole…

- Sí. Lo que decían es que Kurt Cobain era algo autista, ¿sabes? No autista autista como estos de la televisión, pero que le costaba muchísimo relacionarse con la gente, entender a los demás, saber qué sentían, y por eso estaba tan depresivo siempre. Se sentía solo, ante la mierda que le echaban encima. Yo lo veo comprensible, si no ves que la gente está ahí, y lo que te da la vida se vuelve aburrido y aun por encima te manosean como a una puta.

- Tener, parece tener sentido.

- Claro, y por eso veía que todo el mundo era malo.

- Bueno, en realidad razón tampoco le faltaba…

Mis ojos se abren, agudizándome un dolor de cabeza que no sé por qué tengo. El cristal del autobús ha cambiado. El techo del autobús, y, resumiendo, todo el autobús, se ha transformado en una caja de cristal. En LA caja de cristal. Los terraplenes, árboles y casas ya no existen. Nada existe, salvo yo, la caja y mi nuevo dolor de cabeza. No sé a qué ha venido ese sueño… no sé si era un recuerdo. Ni sé con quien hablaba, aunque eso no importa absolutamente nada. Apenas recuerdo el sueño, ahora que han pasado cinco segundos.

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